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Espiritualidad cristiana de Elisabeth Turgeon 2013-03-14
Según el Padre Ronald Rolheiser, O.M.I., en el transcurso de su ministerio, Jesús reveló a sus discípulos los tres elementos necesarios para caminar en pos de Él: la oración, el ayuno y la limosna: pilares esenciales a toda vida espiritual cristiana.
La oración no es solamente una oración personal ligada a la observancia de los mandamientos, sino una oración con otras personas que se acompaña del cumplimiento de los mandamientos.
Elisabeth, nacida de una familia católica practicante, tenía la costumbre de la oración y acompañaba a sus padres con sus hermano/as a la iglesia de Beaumont (lugar de su nacimiento). También hacía numerosas visitas al Santísimo Sacramento.
En la casa de las Hermanas de las Pequeñas escuelas, en la ciudad de Rimouski, ella oraba por y con sus Hermanas. Ella pasaba noches en oración para discernir las decisiones que tenía que tomar en varias ocasiones. Decía con ternura a sus Hermanas: "Pido y oro a Jesús, a María y a José que les acompañen y que sean a la vez, para cada una de ustedes, padre, madre, hermana y hermanos." (enero de 1880)
Por su preocupación del joven Instituto del cual es la superiora, ella recomienda a sus Hermanas misioneras que "oren al Señor para que mande obreras", a las que "el Buen Dios llame". (Carta de mayo y octubre de 1880) Todas las cartas de Elisabeth Turgeon son ricas de exhortaciones a la oración: "Oren, oren mucho..." "Oren mucho a María, Reina se las Vírgenes". "Oren bien a al Santa virgen por el éxito de su apostolado...que Ella enseñe con ustedes y así sus alumnos harán grandes progresos en ciencia y en virtud". (26 y 28 de octubre)
Ann Adams, R.S.R.
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